El Terminador 0138

El Terminador 0138

Los Dioses que Inventaron las Religiones

Completamente borracho el «Custodio» (vigilante) de Maximón (o San Simón) nos flanqueó la entrada a la mugrienta habitación, convertida ahora en improvisada capilla.

Dentro, otro «Custodio» aún más borracho, intentaba explicarle la historia de San Simón a un antropólogo norteamericano que, con cara de perplejidad, asentía en silencio, como si pudiese entender algo de lo que farfullaba el alcoholizado vigilante del Santo, cuya lengua chasqueaba en cada palabra.

Nosotros contenemos la sonrisa mientras nos arrodillamos ante la imagen del Santo para presentarle nuestros respetos.

Habíamos cruzado todo el lago Atitlán para poder fotografiar, en Santiago de Atitlán, a este Santo de las Prostitutas y el Alcohol, que veneran con insólita devoción miles de peregrinos que, desde todo Guatemala, e incluso desde otros países, viajan hasta Santiago para pedirle sus favores.

Para los cristianos, Maximón o San Simón es San Judas, y su devoción es tan comprensible como la de cualquier otro santo católico, a pesar de ser el patrón de tan irreverentes placeres carnales.

No debía extrañarnos por tanto que los vigilantes del santo, como acto de «devoción», se pasasen todo el día agarrados a la botella de ron, cantando alabanzas al Santo, y cogiendo tan espectacular cogorza.

Sin embargo, aquellos custodios no solo eran cristianos, sino que pertenecían también a La Costumbre,

la religión producto del sincretismo entre el cristianismo impuesto por los conquistadores españoles, y la tradicional religión Maya…

Somos (muy probablemente) una de las Civilizaciones más Mediocres del Universo

Dediqué mi día a un equipo de grabación que viajó desde Japón para entrevistarme para un documental científico sobre La paradoja de Fermi (ver ‘Life in the Cosmos – From Biosignatures to Technosignatures’).

Según entraron en mi casa con una costosa cámara que se usó para filmar Top Gun, el productor me preguntó:

«¿Qué opinas de la pregunta de Fermi?»…

Le expliqué que el planteamiento de la pregunta de Fermi es arrogante, parecido a una persona que se queda en casa y se pregunta «¿Dónde están todos?», sin invertir esfuerzos en la búsqueda de compañeros.

La búsqueda de extraterrestres debería ser un componente sin complejos de la investigación convencional en física y astronomía.

Nunca hubiéramos descubierto el bosón de Higgs ni las ondas gravitacionales sin invertir miles de millones de dólares en su búsqueda…

Dada la inmensidad del espacio y el tiempo en el cosmos,

¿por qué suponemos que la respuesta a la pregunta más trascendental de la ciencia «¿No estamos solos?» caerá en nuestro regazo sin esfuerzo…?

Secretos de la Tierra Hueca – Las Doce Entradas al Mundo Subterráneo

Muchos amantes de lo paranormal y lo inexplicable están familiarizados con la teoría de la Tierra Hueca.

La idea se basa en las antiguas leyendas de muchas culturas, que afirman que hay razas de personas – civilizaciones enteras – que prosperan en ciudades subterráneas.

Muy a menudo, se dice que estos habitantes del mundo subterráneo son tecnológicamente más avanzados que los que vivimos en la superficie.

Algunas personas creen incluso que los OVNIs no proceden de otros planetas, sino que son fabricados por seres extraños en el interior de la Tierra.

¿Quiénes son estos extraños seres?

¿Cómo llegaron a vivir dentro de la Tierra?

¿Y dónde están las entradas a sus ciudades subterráneas?

Los Hassassins – La Secta que aterrorizó a Cristianos y Musulmanes en la Edad Media

Con estas palabras, el explorador veneciano Marco Polo describió en su «Libro de las Maravillas del Mundo» a un grupo de musulmanes que décadas antes sembró el terror en Medio Oriente tanto entre los cristianos como entre los seguidores del profeta Mahoma:

los hassassins, hashshashin o assassins…

Del primer término proviene la palabra asesino, la cual usamos para referirnos a alguien que mata a otra persona.

Uno de los grandes golpes atribuidos a esta orden ocurrió en el 28 de abril de 1192 en la ciudad de Tiro (actual Líbano). Ese día, el noble italiano Conrado de Monferrato, quien era uno de los líderes de la tercera cruzada, se disponía a celebrar su reciente elección como rey de Jerusalén.

Sin embargo, el festejo no llegó a celebrarse.

De acuerdo con crónicas de la época, dos mensajeros lograron llegar hasta el noble con una carta y mientras éste la leía los sujetos sacaron unas dagas y lo acuchillaron.

Y aunque nunca se aclaró quién envió a los atacantes, sí quedó asentado que eran miembros de la Secta de los Asesinos, la cual con el paso del tiempo ha inspirado a novelistas, directores de cine y de televisión, y más recientemente a los creadores de la saga de video juegos Assassin’s Creed.

Archivo Sonoro